jueves, 22 de mayo de 2014

CARLOS FUENTES.

   
                                                               EL GRINGO VIEJO

Cuando el gringo viejo se dirigía hacia la búsqueda de su muerte preguntó: ¿Por aquí se va a Chihuahua?, la respuesta nos sitúa inmediatamente en el contexto espacio-temporal en que transcurren los hechos: "– La lucha está duro por allí; ése es el territorio de Pancho Villa".
Las primeras ideologías que escuchó el gringo cuando preguntó por Villa fueron las voces de los soldados diciendo: "- ¡Todos somos Villa!"; dando a entender así que aquél hombre era la figura andante de todos los sueños, aspiraciones, creencias, dolores e intereses de los campesinos, del pueblo. Era el abogado, el portavoz de los que no podían expresarse, por eso declaran "-¡Todos somos Villa!".
Pero para unirse a las tropas de Villa debían tener en claro de qué se trataba la revolución:
"No queremos más un mundo dominado por los caciques, la sacristía, y las aristocracias ridículas que aquí siempre hemos tenido".
Otros, sin embargo, no aceptaban unirse a las tropas: "La inmensa mayoría de los soldados se arrancaron en silencio las insignias federales y se formaron con los villistas.
Pero los otros se resistieron [.] tenían caras orgullosas o locas o de plano nomás cansadas"; y eran castigados: "se alinearon contra el muro de adobes y el viejo los vio allí, una colección de humanidad".
La figura de Tomás Arroyo tampoco es la excepción, también es fusilado al desobedecer las órdenes de Villa, pretendiendo quedarse en la hacienda de Los Miranda:
"- Pancho Villa detesta a cualquiera que quiera regresarse a su casa. Eso él lo ve casi como traición. Seguro que me he expuesto al tomar la hacienda de los Miranda y quedarme aquí".
Aún así, éste declara antes de morir, que sus ideales están intactos: "Sin embargo, alcanzó a gritar: - ¡Viva Villa!".
A medida que avancemos en este análisis, se detallará cómo afecta la revolución a cada personaje.

                                               La identidad

De este tema tan complejo se desprenden otros como la patria, los orígenes, la religión, la otredad, etc. Se describe con énfasis cada aspecto que caracteriza a la cultura mexicana y a la americana (nos referiremos a los EE.UU. como americanos por asociación con el nombre oficial de dicho país, no por otra cosa).
Harriet Winslow representa a quienes se atemorizan ante lo desconocido, incluso procura "civilizar", dada su condición de maestra, a los campesinos del pueblo:
"Mírelos, lo que esta gente necesita es educación, no rifles. Una buena lavada seguida de unas cuantas lecciones sobre cómo hacemos las cosas en los Estados Unidos, y se acabó este desorden".
Los hombres y las mujeres de la tropa son gente de escasos recursos económicos, pero con convicciones, ideas de libertad, que a su vez, suponen un precio muy alto.
Éstos ven a la maestra como una mujer inteligente, pero ignorante de la vida en medio de tanta muerte y desolación; creen que los proyectos de "la gringa" son imposibles de realizar:
"– Pobrecita – dijo una mujer- , es muy buena gente pero no sabe qué día es mañana. Se sintieron apenados por ella y se rieron como pajarillos juguetones".

El gringo, en cambio, representa la experiencia de la vida y la guerra, viene a México buscando la muerte, sin embargo, intenta comprender a sus "extraños vecinos", en lugar de cambiarlos como lo desea su compatriota Winslow, se coloca en el lugar del otro:
"- Usted no se va a quedar a educar a nadie. De repente la educan a usted primero miss Winslow, y de una manera poco agradable".
"-Ricos o pobres, los mexicanos siempre se desquitan de nosotros. Nos odian. Somos los gringos. Sus enemigos eternos".
La identidad propia de cada personaje instituye la otredad; cuando el gringo viejo cruza la frontera no sólo atraviesa un límite territorial: "La frontera secreta existe dentro de cada uno y ésta es la más difícil de cruzar porque cada uno espera encontrarse allí, solitario dentro de sí, y solo descubre, más que nunca, que está en compañía de los demás".
"Se sintió liberado al cruzar la frontera, como si de verdad hubiera entrado a otro mundo".
Cuando chocan ambas culturas, es cuando realmente cada uno de ellos comienza a conocerse a sí mismos "Cada uno llevaba dentro su México y sus Estados Unidos", comienzan a recrearse, y eso lo dice hacia el último capítulo, Harriet Winslow: "– He estado aquí. Esta tierra ya nunca me dejará".
Con respecto a la idea "cada cual tiene dentro sus fronteras secretas", surge al respecto en esta novela una escena que podríamos llamar "fotográfica" y que tendrá repercusión a lo largo de toda la obra y que fusiona el concepto de "identidad" con el de "tiempo".
Nos referimos a "la escena de los espejos": "Los hombres y mujeres de la tropa de Arroyo se miraban a si mismos. Paralizados por sus propias imágenes, por el reflejo corpóreo de su ser, por la integridad de sus cuerpos. Giraron lentamente, como para cerciorarse de que ésta no era una ilusión más. Fueron capturados por el laberinto de espejos".
Este sector de la casa de Los Miranda fue el único que "sobrevivió", no sin una buena razón, a la destrucción colérica por parte del general Arroyo.
En el capítulo VIII encontramos la razón por la cual Arroyo no quemó este salón:
"miren lo que salvé para ustedes, el salón, los lugares bonitos que antes sólo eran para ellos, eso no lo toqué, quemé todo lo demás, la imagen de la servidumbre [.], los establos donde los caballos comían mejor que nosotros[.] todo esto lo destruí en nombre de ustedes, menos esto que será para ustedes si logramos sobrevivir. Un salón de espejos".
El salón de espejos supone el lugar en el que todos pueden verse no solo desde afuera, sino también desde adentro, creando una atmósfera similar a la de un sueño, donde el tiempo se detiene como un instante eterno.
Al principio, Harriet Winslow rechaza su reflejo y le dice a los niños que tal salón representa la presunción, la vanidad, el pecado. En esa escena, Arroyo le pregunta:
"¿- Vio usted algo distinto de lo que veía en Washington, o siempre la misma imagen?".
Pero poco a poco la personalidad de Harriet va cambiando, superándose y completándose, de tal modo, que logra darse cuenta de que en realidad estaba negando
Su reflejo porque la soledad y la tristeza la hacían verse incompleta, vacía:
"Ella se sentó todas las mañanas frente a un espejo en su pequeña alcoba de la Calle Catorce y llegó un día en el que admitió que su rostro estaba contando una historia que a ella no le agradaba.
Sólo tenía treinta y un años, pero su rostro en el espejo mientras lo dibujaba suavemente con un dedo sobre el cristal, [.] parecía no más viejo, sino más vacío, menos legible que diez o incluso dos años antes: como la página de un libro que palidece cuando sus palabras lo abandonan".
"Ver algo diferente", es notar un cambio interno ¿Qué aprendió Harriet Winslow de México y de su gente?
La escena fotográfica de la que hablamos podría definirla el vals "Sobre las olas" que bailan Harriet y Arroyo, los dos solos en el salón, girando y girando, viéndose ambos reflejados en el círculo de espejos, descubriendo cada uno su existencia.
Un tema relacionado con la identidad es el sentimiento de Soledad que experimentan los personajes. En primer lugar, el gringo viejo que como hemos dicho se encuentra solo y viene buscando la muerte, luego está Harriet Winslow, "la gringa" que padece un drama existencial inacabable, siendo el personaje que encarna este sentimiento. Por último está el general Arroyo, al cual caracterizaremos luego ya que el sentimiento de soledad de éste viene acompañado por otros, conformando una "retroalimentación sentimental" que es preciso abordar en detalle.
Como decíamos, el personaje que más padece la soledad es Harriet; la frase que da comienzo a la narración es referente a ella: "Ella se sienta sola y recuerda"; esta frase se repetirá hasta el final de la obra, alternando la última vocal en del primer verbo (SIENTE / SIENTA) para dar cuenta de cómo puede ser observada en la soledad, ya sea por un espectador (o interpretado por el lector) – se sienta sola- o en cambio, cómo está anímicamente en ese momento de la narración – se siente sola-.
El motivo de la soledad de Harriet es, principalmente el abandono de su padre, luego, la infidelidad de su novio y, por último, "el amor a medias" que le brinda Arroyo.
Sin embargo, esa soledad que experimenta es la que le da fuerzas, la hace una mujer dura: "Se preguntaba a veces: -¿Cuándo fui más feliz?. Conocía la respuesta: cuando su adorado padre se fue y ella se sintió responsable; ahora ella era responsable".
Los hombres que conoció la han decepcionado, como consuelo solo le queda su "nuevo padre", su fiel amigo, el gringo viejo.
Otro tema relacionado con el de la identidad, es el de los ORÍGENES y las tradiciones.
Se observa mayor descripción en lo referente a las costumbres del pueblo mexicano:
"-¿Qué tienen los tacos?
-Testículos de toro y sangre. Las dos cosas las vas a necesitar si entras al ejército de
Pancho Villa
  • ¿Qué tiene el alcohol?
  • No te preocupes general indiano. El gusanito no está vivo. Nomás le alarga la vida al mezcalito".
Llama la atención, en el capítulo XIII, la celebración religiosa del pueblo en la que participan los indios: "Los danzantes indios del norte bailaban monótonamente en frente de la capilla, sus tobillos enlazados con cascabeles"; de este modo se describe otro aspecto que hace a la identidad de un pueblo: LA RELIGIÓN.
Podemos analizar lo religioso desde dos perspectivas: la americana y la mexicana, a pesar de que ambos pueblos poseen la misma religión, el catolicismo, es tal la diferencia entre los símbolos religiosos que pareciera tratarse de dos religiones antagónicas, opuestas.
"El Cristo muerto estaba en la jaula de vidrio. El Rey de Reyes desnudo, cubierto apenas por su capa de terciopelo rojo. Continuaba sangrando después de muerto".(Cristo mexicano).
En el capítulo XIII, el gringo viejo hace una interpretación de los símbolos cristianos de sus prójimos y los compara con los que comparte con su compatriota Harriet Winslow:
"El gringo viejo vio una complicidad fría y no declarada en los ojos de miss Harriet cuando los dos se reunieron en las religiones sin altar del norte, donde Jesús el redentor vivía liberado para siempre de la carne, de la escultura, de la pintura, un espíritu impalpable volando en aras de la música: un Dios de verdad que nunca podría sangrar, comer, fornicar, o evacuar, no como el Cristo mexicano". (Cristo americano).
Y en el capítulo X hace una parodia de los Diez Mandamientos, en parte relacionado con el dinero y la muerte: ">> No adoréis más imágenes que las que aparecen en las monedas de vuestro país; no matéis, pues la muerte libera a tu enemigo de su constante penar; no robéis, es más fácil dejarse sobornar; honra a tu padre y a tu madre, a ver si te heredan su fortuna<<".
Harriet Winslow, por su parte, también hace una lectura de los símbolos religiosos de este pueblo: "Un pueblo prácticamente idólatra moviéndose de hinojos hacia un Cristo sangriento envuelto en terciopelos y coronado de espinas".
Este último punto tiene que con los SENTIMIENTOS PATRIOS.
En esta obra no falta la alusión al país, ya sea desde un punto de vista nostálgico o de rechazo al lugar de origen: "-¿Y el país? – se levantó ahora con enojo Harriet [.] ¿quería ella saber si él también había asesinado el sentido del honor nacional, del deber patriótico, de la lealtad a la bandera? Pues sí; hasta eso, por eso le temió su familia, él se rió de Dios, de la Patria, del Dinero, por Dios".
También Harriet tiene presente el sentimiento de vergüenza por la propia patria, sabiéndola injusta al enfrentarse con los más débiles: "[.] cargando sueño y mugre y muerte y miedo desde que descendí en Veracruz, Cuba y Veracruz, siempre los patios traseros de mi país, ocupado por nuestro país porque nuestro destino es ser fuertes con los débiles".
Es interesante observar cómo Estados Unidos es caracterizado como el país déspota, que exprime la sangre de los inocentes, mientras que México en cambio es el pueblo débil pero valiente: "[.] diciendo nos gusta pelear nos sentimos como muertos si no peleamos, ojalá que esta revolución nunca se acabe y si se acaba nos iremos a pelear en una nueva revolución, hasta caernos muertos de puritito cansancio en nuestras tumbas".
Se introduce, dentro de este tema, el concepto de LOS DOS MUNDOS: "una tierra tan lejana y extraña como los Estados Unidos, el otro mundo, el mundo que no es México, el mundo distante y curioso, excéntrico y marginal de los yanquis que no disfrutaban de la buena cocina o de las revoluciones violentas o de las mujeres sujetas o las iglesias hermosas y rompían todas las tradiciones nada más porque sí".
Las diferencias son evidentes, pero no sólo se encuentran en personas de distintos países, costumbres, religiones o clases sociales; basta con observar las DIFERENCIAS DE GÉNERO para darse cuenta.
La figura del HOMBRE, más bien del hombre joven, -ya que el gringo viejo será analizado desde otra perspectiva más compleja- está encarnada en el personaje de Tomás Arroyo; simboliza el prototipo de mexicano machista, rudo, ambicioso, insaciable en los asuntos de la muerte (de cobrar muertes) y, por sobre todo, soberbio: "Mi destino es mío".
Su corazón está dividido, lo mueve la sed de venganza contra "los Miranda", desea quedarse en la hacienda abandonada por éstos; tomar posesión de ella. Pero, por otra parte, desea servir a su país y a Villa; sabe que su deber es marcharse: "[.] en el camino Arroyo se aisló como una tortuga,[.] realmente buscaba el anhelo colectivo de moverse con decisión de la hacienda arruinada a la próxima meta, acercarse al grueso del ejército de Villa[.]. Pero también deseaba, oscuramente, ensoñado, prolongar la estancia en la hacienda donde nació y fue criado".
En medio de esta dicotomía, se encuentra con una mujer diferente a las que conoce: Harriet Winslow, "una gringa alta –en comparación con el general-, treinta y un años, de cabello castaño, teca como una mula y poco realista": "- He recibido mi pago y permaneceré aquí hasta que la familia regrese y yo pueda instruir a los niños en la lengua inglesa y merecer mi sueldo. So!".
Arroyo no tarda en encontrarle el punto débil a Harriet. Su corazón compasivo y su cariño hacia el gringo viejo, quien es como su padre (mejor que su padre).
En el capítulo XV la descripción de este personaje es lo bastante clara para reafirmar lo dicho sobre el mismo: "El gringo viejo regresó caminando al carro del ferrocarril y vio a Arroyo solo, riéndose y contoneándose, con paso fanfarrón, por el campamento polvoso, sin saber lo que su enemigo hacía o decía. Pero el gringo imaginó y temió que
el general se paseaba como un gallito para dar a entender que la gringa era suya, se había desquitado así de los chingados gringos".
No siente remordimientos ni culpa por sus actos egoístas, deja fluir – como su apellido, Arroyo- los impulsos del momento: "Esa fue la primera cosa que me dije [...]
La segunda fue: Arroyo, si matas al gringo viejo, nunca va a ser tuya la gringuita.
Entonces un diablito se me metió en la cabeza y me dijo: Arroyo, puede que las dos razones sean la misma. Ni tú ni el gringo quieren perder a esta linda mujer.
Y los dos saben que ella nunca amaría a un asesino".
Tampoco se conforma con la compañía de una sola mujer, tiene a su disposición a "La Garduña" y "La Luna", a quienes describiremos en otro apartado.
La posible justificación de su contradictoria personalidad es el resentimiento hacia su padre, quien abusó de su madre: "-Yo soy el hijo de la parranda, el hijo de la desgracia y el azar, señorita. Nadie defendió a mi madre. Era una muchachita. No estaba casada ni tenía quien la defen-diera. Yo nací para defenderla. Mire, miss. Nadie defendía a nadie aquí".
Como consecuencia de su condición de bastardo, debió crecer solo, carente de afectos, de educación (es totalmente analfabeto) y, si con eso no bastara, debió soportar el rechazo de Los Miranda (su padre y la esposa legítima de éste).
Las cualidades de Tomás Arroyo conforman una mixtura tan compleja (odio, venganza, amor, celos, compromiso con su patria, etc.) que hacen del mismo, el personaje unificador de los sentimientos de su pueblo en el contexto de la revolución.
También se mencionan otros personajes masculinos como Inocencio Mansalvo y el coronel Frutos García, que en realidad representan a un par de los tantos hombres subordinados a Arroyo; si bien no desempañan roles fundamentales en la narración, dan cuenta de las características de los hombres campesinos de clase baja, aliados incondicionales de su querido general y víctimas de las familias de clase alta como éste: " Ellos sufrieron como los indios; ellos también perdieron sus pequeñas propiedades en beneficio de las haciendas invasoras, las grandes propiedades pagadas desde el extranjero o desde la ciudad de México, convirtiendo en señorones de la noche a la mañana a los que tenían el dinero para pagar las tierras en subasta cuando las tierras dejaron de pertenecer a los curas".
Cuando caracterizamos al HOMBRE en "Gringo viejo", habíamos dejado de lado al gringo, porque como protagonista de la historia supone un análisis más complejo, que puede orientarse hacia dos puntos de vista sobre el mismo: como HOMBRE desde luego, pero también como PADRE.
¿Por qué como padre?: El gringo viejo trae consigo varias penas: sus hijos se han suicidado, su mujer murió y su única hija lo abandonó. ¿Qué más podría hacer un hombre viejo, solo y con culpa?¿De qué manera podría reivindicarse y, al mismo tiempo, pagar el daño que le ha hecho a su familia? Seguramente la muerte acabaría con esos sentimientos de culpa y dolor, pero el gringo no es capaz de suicidarse:
"- Yo no me mataré nunca a mí mismo, porque así murió mi hijo y no quiero repetir su dolor".
En cuanto a su hija, refiere: "– Mi hija juró nunca volverme a ver [.]. - Me dijo que no me perdonaría nunca su dolor mortal ante los cadáveres de sus hermanos. Tú los mataste a los dos, me dijo, a los dos".
La insistencia de Harriet al preguntarle al gringo reiteradas veces: ¿Y la hija? no es casual. Su padre la abandonó a ella y a su madre para irse "con una negra a Cuba".
Si bien la relación entre Harriet y el gringo satisface las necesidades de un padre para ella y una hija para él, podemos observar una suerte de "INCESTO", metafórico, desde luego.
¿Por qué incesto?, Harriet necesita un padre heroico, digno, que la comprenda; el gringo desea purificarse, redimirse ante su hija que es lo único que le queda en el mundo, experimentar, en otras palabras, una "CATARSIS".
Pero paradójicamente, el gringo no sólo ve a su hija en Harriet, sino también a su mujer: "al verla, reconoció a muchísimas muchachas comparables, que él había conocido en su vida, incluyendo a su esposa cuando era joven, y a su hermosa hija".
Harriet, sin embargo, prioriza la necesidad de un padre y procura hacérselo entender al gringo:
"Pensé mucho en ti anoche. Estuviste muy vívida en mis pensamientos. Me sentí tan cerca de ti como un.
-¿Como un padre? – esta vez lo interrumpió ella, compensándose-. ¿Así de cerca? Dijo sin ninguna clase de emoción".
Sin otra alternativa, el gringo se resigna al amor de hija que le ofrece Harriet: "él supo que su tiempo con esta muchacha había llegado y se había ido, aunque ella todavía tuviera tiempo de anidarse en brazos de él y quererlo como mujer o como hija, no importaba, ya era demasiado tarde: vio la cara de Arroyo, el cuerpo de Arroyo, la mano de Arroyo y se dio por vencido. Su hijo y su hija.". Ésta lo acompañará hasta el final de su vida: "Harriet Winslow sólo le dijo al cadáver del gringo viejo: -Te espera una tumba vacía en el cementerio militar, papá".

A pesar de que ya no quería afectos en su vida, el gringo encuentra en Arroyo un lazo con ciertas contrariedades a lo largo de la historia. Como hijo, como oponente y el más inesperado, como reflejo de sí mismo (ya sea por el amor que sienten por Harriet, el parricidio, o los enfrentamientos bélicos de las que participaron):
"Lo raro es que entonces sintió, desde el principio, que debía meterle rienda a otro sentimiento, y éste era el de afecto paternal hacia Arroyo".
Pero Arroyo no ve al gringo como un padre; los celos que el viejo le produce trazan una línea divisoria entre ambos.
La valentía del hombre que sabe que va a morir tarde o temprano, contrasta con la del general, quien solo busca venganza. Arroyo no soporta ser menos que nadie, eso él ya lo vivió y no permitiría que se volviese a repetir la historia, su actitud egoísta y posesiva lejos de engrandecerlo, lo minimiza ante la figura heroica del gringo: "El gringo viejo vino buscando la muerte, nada más. En cambio, lo que estaba encontrando era la gloria y los frutos amargos de la gloria, que se llaman la envidia".
La ENVIDIA es el tema clave dentro de esta perspectiva – cómo ve Arroyo al gringo viejo- retomemos el ejemplo del capítulo XV, el general juega con los sentimientos de Harriet hacia "su padre", más precisamente con la muerte de éste. Utiliza la figura del padre de ambos para "chanta-jearla", para "tomarla cuando quiera" como si ésta fuera un objeto.
Finalmente, Arroyo se cobra la vida del viejo, pero no precisamente por Harriet, sino por algo aún más preciado para él: "LOS PAPELES".
Como él los llamaba, los papeles, eran las escrituras de la hacienda de Los Miranda, que éste había tomado y que no sabía leer: "el hombre que vino a que lo mataran, el viejo oficial de mapas de los Voluntarios de Indiana que conocía el valor de los papeles, los papeles que legitimaban la búsqueda del pobre general Arroyo: riqueza y venganza y sensualidad y orgullo y simple aceptación por parte de sus semejantes".
Pese a los gritos de Harriet, Arroyo no tuvo piedad ante el hombre que quemó, con los papeles, parte de la vida del general. Finalmente, con este acto encontramos uno de los tantos PARALELISMOS entre el general mexicano y el gringo viejo: ambos habían matado a su padre.
Teniendo en cuenta lo dicho, podemos deducir una carga simbólica muy poderosa contenida en esos "papeles"; papeles al cabo, diría el gringo viejo.

Hasta ahora, hemos observado una serie de dualismos en el análisis macroestructural de esta obra, y el presente, no es la excepción. Tenemos dos temas totalmente complementarios, como un matrimonio indisoluble: LA TIERRA Y LA PALABRA.
Casualmente, son los móviles del asesinato del gringo viejo los que conforman la fusión poderosa que el anciano escritor quería como punto final a su vida.
Cuando nos referimos a la TIERRA, aludimos a la posesión invaluable que tenía este pueblo: "Una cosa era tener algo tomado, aunque no fuera nuestro, como la familia Miranda tenía estas tierras ganaderas del norte, [.] y otra cosa era ser realmente dueños de algo porque trabajamos para obtenerlo". Lo que garantizaba la legitimidad de sus posesiones eran "los papeles": "- ¿Ves, general gringo? ¿Ves lo que está escrito? ¿Ves la letra? ¿Ves ese hermoso sello colorado? Estas tierras siempre fueron nuestras, de los escasos labriegos que recibimos protección lo mismo que contra la encomienda que contra los asaltos de indios tobosos. Hasta el rey de España lo dijo. Hasta él lo reconoció. Aquí está. Escrito con su puño y letra. Ésta es su firma. Yo guardo los papeles. Los papeles prueban que nadie más tiene derecho a estas tierras".
Irónicamente, el general Arroyo no sabía leer aquellos códigos en los que se sustentaban él y su gente. Sin embargo, creía que eso no era importante; el solo hecho de tenerlos era suficiente, aunque él bien sabía que "los papeles" no resumían la historia de aquellas tierras ni lo que les había costado conseguirlas: "El general se pegó repetidas veces con el dedo índice en la sien: todas las historias están en mi cabeza, toda una biblioteca de palabras; la historia de mi pueblo, mi aldea, nuestro dolor: aquí en mi cabeza, viejo.¿Lo sabes tú?".
Las voces de los campesinos se dirigen a Harriet Winslow a fin de mostrarle cuánto debieron luchar por lo que tienen y qué es lo que se proponen: "Le dijo el bravo Inocencio Mansalvo: - No me gusta la tierra, señorita. Le mentiría si le dijera esto. No quiero pasarme la vida aga-chado. Quiero que se destruyan las haciendas y se deje libre a los campesinos, para que puédamos ir a trabajar a donde quiéramos, en la cuidad o en el norte, en su país, señorita. Y si no, yo no me cansaré nunca de pelear. Agachado así, nomás no: quiero que me miren la cara".
La historia de este pueblo vale más de lo que pueda decirse en "los papeles": "–el viejo- Entendió, sin embargo, que Arroyo le estaba demostrando de lejos << lo que traía en la cabeza en vez de un alfabeto>>".
Cuando nos referimos a las penas y dificultades de éstos, estamos hablando de las injusticias que debieron afrontar por parte de Los Miranda –propietarios de esas tierras-:
" Se aburrían: los señoritos de la hacienda solo venían aquí de vez en cuando, de vacaciones.[.] salían galopando por los campos de labranza humilde para espantar a los peones doblados sobre los humildes cultivos chihuahuenses, de lechuguilla, y el trigo débil, los frijoles, y los más canijos le pegaban con los machetes planos en las espaldas a los hombres y se lazaban a las mujeres[.]las madres de los jóvenes caballeros fingían no oír los gritos de nuestras madres y los padres de los jóvenes caballeros bebían coñac en la biblioteca y decían son jóvenes, es la edad de la parranda, más vale ahora que después. Ya sentarán cabeza. Nosotros hicimos lo mismo".
Por último, refiriéndonos nuevamente a Tomás Arroyo se observa su ideología con respecto a la posesión de la tierra: "no que no importaba poseer nada sino la tierra, lo demás lo posee a uno y es malo pasarse la vida pensando en lo que se tiene y temiendo perderlo en vez de portarse como hombre y morir con honor y dignidad".
Cuando no hay posesiones, el general se resigna a decir: "Al menos mi destino es mío".
Con respecto a la PALABRA, hemos dicho ya que los documentos que guardaba Tomás Arroyo suponen un importante simbolismo: "Tomás Arroyo es hijo del silencio.
Su verdadera palabra son sus papeles que él entiende mejor que nadie, aunque no los sepa leer".
Observemos cómo describe el narrador la escena en que el gringo destruye los papeles de Arroyo:
"cayó el gringo viejo y las palabras se convirtieron en ceniza; cayó muerto el gringo viejo y los compañeros hablaron porque ahora los papeles con su historia ya no hablarían más por ellos[.] cayó muerto el gringo viejo y las palabras quemadas se fueron volando lejos de la hacienda".
En el capítulo XVII, el narrador define a la palabra: "Ella quizá sabía que nada es visto hasta que el escritor lo nombra. El lenguaje permite ver. Sin la palabra todos somos ciegos".
La palabra les permitía ver a esta gente, entre otras cosas, el PODER que tenían sobre esas tierras.
Sin embargo, cuando hablamos del poder, éste no siempre está legitimado como en el caso de los papeles, un ejemplo de ello es el diálogo entre Arroyo y Harriet Winslow:

"-¿Por qué no me llama general, general Arroyo?
-¡Suélteme!
- Conteste, por favor.
- Porque usted no es general. Nadie lo nombró. Estoy segura de que se nombró solito"
"-¿Que quién me nombró general? Te lo voy a decir. La desgracia me nombró general."
El general confiaba en el PODER de sus papeles porque eran válidos, según la LEY, pero según sus actos demostraba apegarse a ésta según su conveniencia: "- Usted sabe que es un crimen asesinar a oficiales de tropa capturada – dijo el coronel". Un ejemplo más concreto es el del capítulo XI: "El general Arroyo dijo que el ejército federal, cuyos oficiales habían estudiado en la academia militar francesa, [.] donde ellos conocían todas las reglas y los guerrilleros no.
  • Son como la señorita- dijo el joven mexicano, moreno, duro, casi barnizado-; ella quiere seguir las reglas; yo quiero hacerlas.
Por último, quien da un ejemplo de lo LEGAL, a pesar de cometer actos injustos, es la figura de Pancho Villa, quien fusila a Tomás Arroyo y, nuevamente, al gringo viejo para hacer todo según la ley, como se lo recordó un periodista refiriéndose al difunto escritor:
"– Con todo respeto, general, le recordamos que los cuerpos de los ciudadanos de los Estados Unidos matados en México o en cualquier parte del mundo tienen que ser regresados a solicitud de sus familiares para recibir un entierro cristiano y decente.
-¿Eso dice la ley?- gruñó Villa
-Exactamente, general
- Muéstreme dónde está escrito.
- Muchas de las leyes no están escritas, general Villa.
- ¿Una ley que no está escrita? ¿Entonces para qué demonios aprender a leer?".
Con respecto al fusilamiento del gringo: "Se escucharon los disparos y el gringo viejo cayó por segunda vez en los brazos de su vieja amiga la muerte.
  • Ahora está legalmente fusilado de frente y de acuerdo con la ley- dijo Pancho Villa.
  • ¿Qué hacemos con el cuerpo, mi general? – preguntó el comandante del pelotón.
  • Lo vamos a mandar a que lo reclamen en los Estados Unidos. Diremos que murió en una batalla contra los federales, lo capturaron y lo fusilaron.
Como hemos observado, pareciera ser que esta obra está compuesta (en su estructura temática) por dualismos: PODER-LEY; TIERRA-PALABRA; PADRE-HIJO/A; HOMBRE-MUJER, etc. Surge, sin embargo, en lo referente a la figura de la mujer, una suerte de "TRINIDAD".
Esta trinidad está compuesta por: Harriet Winslow, La Garduña y La Luna.
Si bien hemos analizado a la primera (descripción física y espiritual), ya que es fundamental como figura de la MUJER, no es suficiente ya que ésta da cuenta de una mujer extranjera, que no conoce la violencia de la guerra ni la historia del pueblo mexicano.

Para ello están las figuras de La Garduña y La Luna; estas mujeres llaman la atención del lector desde el primer momento por la rareza de sus nombres: la garduña hace referencia a una especie de mamífero parecido a la marta, que, como el personaje, posee, entre otras características, unos dientes filosos:
"La cara brutal y pintarrajeada de La Garduña con sus dientecillos limados lloraba a su lado".
La Garduña es una prostituta al servicio de Tomás Arroyo, quien la cobijó cuando ésta perdió a su familia; la nueva condición que adquirió esta mujer supone una ruptura de lo canónico, que sería, en ese contexto histórico-social: la sumisión y la devoción religiosa principalmente.
Su aspecto es desagradable: "– No, qué va- se rió La Garduña, una horrenda puta de Durango que vino a unirse a la tropa siendo la única profesional entre las soldaderas decentes que seguían a las fuerzas de mi general Arroyo.[.] Hundió las narices en un ramillete de rosas muertas que siempre traía prendidas al pecho".
Las rosas muertas también tienen un simbolismo: representan la decadencia de la vida, consecuencia de los grandes pesares de esta mujer, como ella misma lo refiere:
"-Mi padre era bien terco. Se plantó de guardia en nuestra pobre tierra de temporal.
Vino la guardia blanca de la hacienda y mató a mi papá y a mi mamá, que esperaba un hermanito o hermanita, vaya a saber. Yo era chiquita y me pude esconder debajo de una cazuela. Unos vecinos me mandaron a Durango a vivir con mi tía soltera doña Josefa Arreola [.]cuando pasó el primer destacamento revolucionario y ella salió a la calle, alborotada, miró a un muchacho joven y guapo pero con la muerte escrita en los ojos [.] y ya no regresó más a su casa, acompañando a ese muchacho que fue el padre de su hija hasta que una bala lo mató en el encuentro en La Asensión. Así dicen que se hizo puta".
Su pasado la hizo fuerte, en todo momento expresa exactamente lo que siente, no se preocupa por aparentar, todo lo contrario.
La cara pintada, sus carcajadas burlonas, sus ademanes para llamar la atención de los hombres son las características perfectas para el rol que cumple este personaje, casi carnavalesco.

Sin embargo, La Garduña no ignora que al igual que ella, otras personas han sufrido mucho en la vida; un ejemplo de ello es su modo de entender al gringo viejo:
"–Trae un dolor en la mirada- dijo de repente La Garduña, y ya lo respetó para siempre".

Como todo ser humano, tiene sentimientos; el más importante para ella es el amor hacia su pequeña hija de la que se habla en el capítulo XX: "sálvela miss, ya nosotras no sabemos qué hacer, le vino esto de repente a la hijita de La Garduña, dos años apenas, no se nos vaya a morir, se nos ahoga, le agarró un aire, mírele el color,[.] La Garduña le besó las manos a Harriet: - ¡Dios la bendiga, señorita!".
En este capítulo, Harriet Winslow salva la vida de la niña en quien se ve reflejada.
La Garduña y su hijita le recordaban a ella misma de niña y a su MADRE en la época en que su padre estaba en campaña militar.
Esto da cuenta de la relación entre estas mujeres, ya sea por compasión, reconocimiento o proyección.
Por otra parte, encontramos a La Luna, de apariencia joven, menor que Harriet y La Garduña.
Como lo habíamos referido, los nombres de estas mujeres son extraños; La Luna como es sabido se relaciona con el satélite natural de la Tierra, pero también con la deidad femenina Selene o Afrodita; con lo referente a la luz, la armonía, quien contrasta con la figura grotesca de La Garduña y con la personalidad altanera de Harriet. Es un nombre, como los que hemos visto hasta ahora, CONNOTATIVO.
La Luna representa a la mujer de clase alta, alfabetizada y delicada:
–Tú no eres campesina
Tomó las manos de la mujer y las miró.
-No. Yo sé leer y escribir"
"El trabajo desacostumbrado rasgó mi largo vestido negro, y arañó las manos [.] Estaba sudando y el baño de mis jugos despedía un olor que yo no sabía que existía en mí, miss Winslow"
Pero también debió sufrir las consecuencias de una vida monótona: "todos éramos espectros desplazándonos por turnos, desayuno, lecciones de lo que se llamaba economía doméstica, cocina, repostería, oraciones, merienda, un poco de piano, desvestirse en la oscuridad y a la cama: una vida de niña [.] y yo que pronto comprobé mi esterilidad para darle hijos era peor".
Como si con eso no bastara, debió soportar los maltratos de su marido, quien la trataba como una niña, debido a su corta edad: "Eres indecente – me interrumpió-, dices cosas indecentes en la mesa, haces cosas indecentes en la calle, te detienes a hablarte con hombres desconocidos, hombres bajos, ¿cómo te atreves, putilla ridícula?
Me derribó de un golpe y me dijo que me mandaría castigada al sótano si volvía a portarme mal".
Los malos tratos de su esposo, las restricciones del pueblo, "el qué dirán" y el tema de la edad perturbaban la identidad de esta joven, creándole confusión: "¿cómo iba yo a distinguir el verdadero origen de los rumores a través de tantísimas capas de ser y no ser y rencor y desesperanza y miedo de quedarme con nada sino mi niñez, miedo de no ser jamás una mujer verdadera, miedo de morir, como dije, reseca y humillada, consentida para nada, como una pera dejada a pudrirse en un camposanto?".
Como producto de ello, La Luna pensó en cambiar su vida afrontando los riesgos que esto implicaba. Mantener una relación con Doroteo Arango, uno de los tantos hombres que le debía dinero a su cruel marido (quien en realidad no era otro que Pancho Villa, solo que ésta no lo sabía).
Pero frustrado su romance con "Arango-Villa" y asesinado su marido, La Luna se acercó, por curiosidad, al sótano con el que la amenazaba su marido (con encerrarla allí); fue allí en donde conoció al fugitivo Tomás Arroyo, salvándolo de los Federales:
"Arranqué los tablones con mis manos, supe que debía liberar a quienquiera que disparó esos balazos. Supe que debía abrir las puertas del sótano y ver a los perros muertos allí: sólo perros, nada más.
Y verlo al salir con los labios limpios.
- Eran sólo perros. – Éstas fueron sus primeras palabras, señorita, mi amiga".
De este modo, La Luna se convirtió en la primera mujer que tuvo Arroyo, en una de sus tantas amantes luego; y, en la que lo acompañó a éste – así como Harriet acompañó al gringo- hasta el último momento de su vida:
"- ¿A dónde vas a enterrar a mi general Arroyo? – le preguntó Inocencio Mansalvo a la mujer con la cara de luna.
Ella contestó sin lágrimas que lo iba a enterrar en el desierto, donde nadie supiera nunca más de él."
Encontramos, de este modo, un paralelismo entre el accionar de La Luna y Harriet, notando una ves mas la semejanza entre estas mujeres de orígenes opuestos.
Concluido el análisis macroestructural de esta obra, debemos establecer otra perspectiva de análisis: LA ENUNCIACIÓN DEL DISCURSO; teniendo en cuenta como elementos principales la MODALIZACIÓN del enunciado, el uso de los TIEMPOS VERBALES, DEÍCTICOS, SUBJETIVEMAS, y los elementos que hacen a un TEXTO LITERARIO: PLURIVOCIDAD, INTERTEXTUALIDAD, AUTORREFERENCIA, CONNOTACIÓN, POLISEMIA, etc.
Y, por último, la estructura de la obra, estableciendo el TIEMPO DE LA ENUNCIACIÓN.

                        La enunciación en Gringo Viejo

"Gringo Viejo" está compuesta por veinte y tres capítulos. Es, estructuralmente, una novela CIRCULAR, comienza y termina con la misma frase: "Ella se sienta sola y recuerda".
En el capítulo II se narra el desentierro del gringo, siendo que éste es asesinado hacia el final de la obra. Es en el capítulo II en donde puede situarse el inicio de la historia de modo lineal.
Sin embargo, ya sea por estilísticas, en el capítulo VII se interrumpe la linealidad
De la historia y vuelve a retomarse en el capítulo VIII hasta el final de la misma.
Con respecto a la MODALIZACIÓN DEL ENUNCIADO, debemos considerar el punto de vista del NARRADOR para dar lugar al análisis del discurso.
El narrador es, en este caso, OMNISCIENTE; conoce todo acerca de los personajes, el espacio y el tiempo en que transcurren los hechos. Reproduce las VOCES de los personajes – ya que estamos en presencia de un texto PLURÍVOCO-, pero también describe minuciosamente las escenas. Ambas voces – la del narrador y la de los personajes- se alternan constantemente, dando cuenta del estilo narrativo.
El narrador, en sus descripciones, es muy versátil; es decir, puede describir las secuencias de un modo sutil o poético - "el gringo viejo al que él les pidió respetar estaba muerto bajo el arco iris desparramado sobre el crepúsculo después de la lluvia"- o, de un modo grotesco o vulgar – "se rió La Garduña, una horrenda puta de Durango" ó "nunca han de regresar, gritó La Garduña meneando las tetas muy oronda con su ramillete de flores muertas".
El léxico empleado es, por lo tanto, muy variado, ateniéndose al lenguaje poético o, si los personajes TOMAN LA PALABRA, formal, vulgar o marginal:
"chingada seas gringa y chingada sea La Luna y chingadas sean todas las viejas que no se parecen a mi madre" o "-Usted dedíquese a cuidar a las muchachas pa que no les suceda nada".
En términos morfológicos, observamos una ruptura de la ISOTOPÍA ESTILÍSTICA es el uso del tipo de letra bastardilla: "tú no lo sabes pero yo voy a ser dueña de todo el tiempo que gané aquí.".
En términos fonéticos, tenemos la variable de la letra "a" por "e" en la frase "ella se sienta –o siente- sola y recuerda".
Por otra parte, para analizar la modelización del enunciado, debemos tener en cuenta también, el uso de los TIEMPOS VERBALES como deícticos, indicadores del tiempo de la enunciación.
El tiempo base que opera a lo largo de la obra es el pretérito perfecto simple: "Las palas pegaron contra las maderas y los soldados se detuvieron un instante"(MUNDO NARRADO); el uso del futuro simple para las prospecciones: "La niña va a vivir porque la tomé de los pies y le azoté las nalgas"(MUNDO COMENTADO); y el pretérito pluscuamperfecto para las retrospecciones(MUNDO NARRADO), lo cual no significa que sean los únicos, sino los predominantes.
Otros DEÍCTICOS que se observan son los adverbios temporales: "Eso después. Pero hoy mismo el general se encontraría con la gente"; espaciales: "-¿Por aquí se va a Chihuahua?"; "–La lucha está dura por allí; ése es territorio de Pancho Villa"; "Allí estaban los cadáveres de Tomás Arroyo y del gringo viejo"; los pronombres demostrativos: "Allí estaba ella" "Este hombre vino a morirse – dijo Mansalvo; los apelativos: "-Ayúdeme-murmuró"; "-Oye gringo idiota, ¿no oíste la orden? ¡Regresa aquí, viejo idiota! ; y los subjetivemas: "el Mansalvo ese era un león en el combate",
"Y sin embargo allí estaba ella, sin duda terca como una mula y poco realista" "ella alta y esbelta, él bajo para ser hombre pero musculoso, compensando en fuerza viril lo que la gringa le quitaba en altura", "era un hombre flaco [.] Tenía una hermosa barba partida también".
Por otra parte, debemos entender esta obra como un texto FICCIONAL, es verosímil, es decir que es posible de ser verdadera en el mundo creado, en el que se mueve la acción. La relación entre el texto y el lector es el conocido PACTO FICCIONAL, en el que el receptor recibe a éste como no real.

Es un texto CONNOTATIVO, ya que alberga infinitas interpretaciones, sugerencias que vienen dadas, como lo hemos visto, por los planos del lenguaje (fónico, gráfico, etc.) y por lo semántico, ya sea el sentido de una frase como el de un capítulo entero (o incluso la obra completa) puesto que la connotación interviene en todo en ámbito del texto, ya que es imprescindible para agregar el PLUS de SIGNIFI-CACIÓN a lo dicho.
Es un texto AUTORREFERENCIAL, es decir, se cita a sí mismo para recuperar partes ya referidas, pero también para ampliar su significación, un claro ejemplo de ello es la relación entre el capítulo XV de esta obra con el capítulo XIX.
En este último, se retoma una historia que había quedado inconclusa en los capítulos anteriores (en donde La Luna contaba cómo salvó al general Arroyo): Se narran las circunstancias en que se encontraba un personaje, La Luna, cuando conoció al general Arroyo.
También se cita constantemente la ya mencionada frase "Ella se sienta sola y recuerda" o "El gringo viejo vino a México a morirse".
Con respecto a la PLURIVOCIDAD, como hemos dicho, el capítulo VII interrumpe la linealidad de la historia, es en este mismo en donde se observa mayor alternancia de VOCES que TOMAN LA PALABRA:
"-¿Qué hace ella ahora?
  • Ahora se sienta sola y recuerda
  • No. Ahora ella duerme.
  • Ella sueña y ya no tiene edad.
  • Ella cree cuando sueña que su sueño será su destino."
Algo similar ocurre en el capítulo XII:
"- ¿Tuvo usted dificultades al desembarcar, señorita Winslow?
  • ¿Fueron muy fisgonas las autoridades de ocupación, señorita Winslow?
  • ¿Le preguntaron sin muchas cortesías a dónde iba usted y cuál era el motivo de su viaje, señorita Winslow?"
El narrador utiliza el DISCURSO REFERIDO para introducir otros enunciados dentro del mismo.
Se emplea el estilo directo:
"-¿Qué quieres decir? –preguntó ella, sorprendida una vez más por este hombre cuyas palabras eran su sorpresa.
-¿Por qué regresaste aquí? – dijo ella tratando de ser comprensiva."
El estilo indirecto:
"Él dijo que durante treinta años había estado detenido sin moverse mirando la hacienda"; "Villa no miró a Arroyo, pero dijo que no quería andar cargando cadáveres de gringos"
Y, con menor frecuencia, el estilo indirecto libre, es decir aquella CONTAMINACIÓN DE VOCES dentro de la misma secuencia discursiva:
"(Ahora ella se está sola y recuerda: Así no es la vida como yo la entiendo. Ah, ¿ahora ella entendía la vida al fin, después de ser amada por él?)"
"Pegó duro con el puño sobre el arzón y sintió y sintió el movimiento de su imaginación literaria venciéndolo de nuevo, nerviosamente subiendo en cosquillas desde sus estribos a lo largo de las piernas largas y flacas, hasta el nudo de las emociones en el centro solar del pecho.¿Estaba aquí para morir o para escribir una novela sobre un general mexicano y un gringo viejo y una maestra de escuela de Washington perdida en los desiertos del norte de México?".
Si estamos en presencia de un texto plurívoco, estamos también en presencia de un texto polisémico, que, como hemos mencionado, supone diversas lecturas, interpretaciones.
Estas diversas maneras de recibir una misma obra provienen de una de las características del discurso literario, la de ser un TEXTO ABIERTO.
Otra de las características del texto literario es la INTERTEX-TUALIDAD, en donde se introducen, en el presente texto, rasgos de otros discursos que, como la connotación propiamente dicha, agrega un plus extra de significación al enunciado.
Encontramos, en esta obra, varias formas de intertextualidad, una de ella es, en el capítulo X, la PARODIA de Los Diez Mandamientos, en la cual, desde luego, la obra aludida es "La Biblia" y, por otra parte (podría ser desde el ESTILO narrativo), "El Diccionario del diablo", ya que posee el sarcasmo de la obra del escritor Ambroise Beirce, a quien representa el Gringo viejo:
"No adoréis más imágenes que las que aparecen en las monedas de vuestro país; no matéis, pues la muerte libera a tu enemigo de su constante penar; no robéis, es más fácil dejarse sobornar; honra a tu padre y a tu madre, a ver si te heredan su fortuna".
También se menciona esta última obra en reiteradas ocasiones:
"-No las lea – dijo el viejo, limpiándose el bigote del sabor pungente del tequila-.
Son obras muy amargas, diccionarios del diablo."
Por otro lado, se alude a la obra de Cervantes: "El Quijote", el cual el gringo quería leer antes de morir.
También se mencionan fragmentos de la carta que A. Beirce dejó a sus amigos antes de marcharse a México: "Ser un gringo en México. Eso es eutanasia".
La descripción del espacio geográfico y el momento histórico también dan cuenta de la intertextualidad; se mencionan ciudades -Chihuahua, Washington DC-, países –México, EE.UU., Cuba- y personajes históricos reales como Pancho Villa, el presidente Díaz, Carranza, el director de la cadena periodística: Hearst y, desde luego, Ambroise Beirce, el escritor.
También se mencionan acontecimientos históricos como la Revolución mexicana y la Guerra de Secesión – de la que participó, en la vida real, Beirce-.
Un último aspecto que hemos encontrado a modo de homenaje o recordatorio, y, que por otra parte podríamos encuadrar en el plano de lo intertextual, es el tema del FUEGO.
Aunque parezca superfluo, el fuego ha representado, en esta obra, el elemento destructor de lo vital para los personajes de esta historia (la destrucción, por el fuego,
De la hacienda de Los Miranda, así como los papeles que legitimaban la propiedad de las tierras), lo cual podría relacionarse con la suerte que corrieron los indios cuando los conquistadores quemaban sus libros –que como los papeles de Arroyo, representaban, en forma escrita, la historia del pueblo- o sus casas – en este caso, es el general Arroyo quien quema la hacienda de los patrones, pero los fines siguen siendo los mismo: la destrucción.
Dicha comparación no es tomada al azar, puesto que en la narración, como hemos visto, se tiene en cuenta la figura del indio como parte de la comunidad, del pueblo:
"cuando enterramos a Graciano, todos nuestros antepasados se llegaron a la reunión, los apaches y los tobosos y los laguneros errantes que cazaron y mataron en la tierra cuando la tierra no era de nadie".
Este paralelismo entre los símbolos mencionados se observa en pocos fragmentos, sin embargo, no podíamos obviarlos.
Concluidos los análisis, presentamos a continuación una reseña sobre la vida y obra del autor, junto con la corriente literaria a la que pertenece para terminar de comprender algunos conceptos.
Carlos Fuentes: Vida
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Nace el 11 de noviembre de 1928 en Panamá en donde su padre comenzaba su carrera diplomática como representante de México.En los años treinta su padre fue asignado como embajador de México en Washington D.C. creciendo en medio del vibrante mundo americano de esa década. Ahí, al lado de su padre, estudió la Historia y Geografía de México. En su imaginación fabricaría un México similar a la tierra de Oz. Al menos así parecía a la vista de un joven mexicano, hijo de un diplomático y viviendo en un hotel de lujo en la 16th street de Washington con una vista majestuosa del Meridian Hill Park. En aquella época Fuentes encontró en la lectura de Mark Tawin, en las imágenes de las películas y los diarios la capacidad de mezclar ilusiones con un corazón que latía verdad, autocelebración de triunfos. En su escuela, una escuela pública, se reflejaban estas realidades en las que había que creer. Creyó entonces en una democracia que se iniciaba en su salón de clases, mundo en el cual, por supuesto, él participaba con una parte democráticamente importante. "En E.U.A. es importante, a cualquier edad y en cualquier ocupación, el ser "popular". No he conocido otra sociedad en la que la disciplina mantenga una alta estima. Yo era popular. Yo era "normal". Pasarían varios años para que Fuentes lograra descubrir la realidad de la tierra mexicana. Mientras tanto vivió en Chile y Buenos Aires en donde tuvo un acercamiento importante con grandes personalidades de la esfera cultural, como Pablo Neruda y David Alfaro Siqueiros entre otros.
Llega a México a la edad de 16 años donde estudió la Preparatoria. Se inició en el periodismo como colaborador de la revista "Hoy" y obtuvo el primer lugar del concurso literario del Colegio Francés Morelos. Posteriormente obtiene el titulo de Licenciado en Derecho por la UNAM. En 1950 viaja a Europa y realiza estudios de Derecho Internacional en la Universidad de Ginebra. Aquí logró complementar su perspectiva literaria: La épica moderna había sido la épica de la primera persona del singular, del Yo de San Agustín a Abelard, a Dante, Rosseau, Stendhal, Proust, Joyce. A su regreso a México, Fuentes descubría en sí mismo que su verdadero bautismo se lograba en la idea de que no importaba a dónde fuera, el español debía ser la lengua de su obra y Latinoamérica la cultura de su lengua. Para entonces Octavio Paz había escrito dos libros que daban un nuevo perfil a la literatura mexicana: "Libertad bajo palabra" y "El laberinto de la Soledad" obras que influyeron notablemente las perspectivas de Fuentes. De su amistad con Paz aprendió que no existían culturas, razas, ni políticas privilegiadas; que nada debía apartarse de la literatura porque nuestro tiempo vivía el momento de las mortales reducciones. Para la generación de Fuentes, el problema no consistía en descubrir la modernidad de México sino su tradición. El pasado se encontraba brutalmente dañado por la enseñanza petrificada que se impartía en las escuelas secundarias; predominaban formas grotescas de nacionalismo. Un maestro marxista le dijo en una ocasión que leer a Kafka era antinacionalista; un crítico fascista le dijo lo mismo y un autor mexicano que daba una pomposa lectura en Bellas Artes juzgaba a los lectores de Proust como prostituidos. En 1959 publica sus primeros cuentos titulados "Los días enmascarados", reunidos en la Colección Los Presentes. Al lado de Emmanuel Carballo dirige la "Revista Mexicana de Literatura", y "El Espectador" con Víctor González Olea y Enrique González Pedrero. El México de los años cuarenta y cincuenta que Carlos Fuentes describió en "La región más transparente", es un México imaginario, tal como escribiera sobre el México de los años ochenta y noventa en "Cristóbal Nonato". Pensaba que el Londres de Dickens y el París de Balzac no podían haberse conocido si ellos no los hubieran primero imaginado. Su obra recibe en este momento una importante influencia: el pensamiento y la obra de Balzac. Durante los años sesenta vivió en París, Venecia, Londres y México. En 1962 escribe "Aura" novela en la que nunca quiso resolver un enigma. Lo importante era reconocer que ahí existía un enigma. En los setenta estuvo en el Instituto Woodrow Willson de Washington. Fue embajador de México en Francia (1972-1978) cargo al que renuncia en el momento en el que Gustavo Díaz Ordaz es nombrado embajador de México en España. El Ex-Presidente era el asesino del movimiento estudiantil del 68 en Tlatelolco. En 1984 recibe el Premio Nacional de Ciencias y en 1987 se le otorga el Premio Cervantes.

                               Obras de Carlos Fuentes

- Los días enmascarados (1954) - La región más transparente (1958) - Las buenas conciencias (1959) - Aura (1962)- La muerte de Artemio Cruz (1962) - Cantar de ciegos (1964) - Zona Sagrada (1967)- Cambio de piel (1967)- Cumpleaños (1969) - La nueva novela hispanoamericana (1969)- El mundo de José Luis Cuevas (1969) - Todos los gatos son pardos (1970)- El tuerto es rey (1970)- Casa con dos puertas (1970)- Tiempo mexicano (1971)- Los reinos originario teatro hispano-mexicano (1971) - Cuerpos y ofrendas (1972) - Terra Nostra (1975) - Cervantes o la crítica de la lectura (1976)- La cabeza de la hidra (1978) - Una familia lejana (1980) - Agua quemada (1981) - Orquídeas a la luz de la luna (1982)- Gringo Viejo (1985) - Cristóbal Nonato (1987)
- Constancia y otras novelas para vírgenes (1990) - Valiente mundo nuevo (1990) -La campaña (1990) -Ceremonias del alba (1990) -El espejo enterrado (1992) -El naranjo o los círculos del tiempo (1993) -Diana o la Cazadora Solitaria (1996)

                                     El Boom Hispanoamericano

Concepto

Difusión exitosa y simultánea de un reducido grupo de escritores, en los años sesenta del siglo XX, que no configuraron ningún grupo, tendencia o escuela artística, y cuya única seña de identidad en común era el uso de la lengua española y el hecho no ser nativos de España sino de diversos países del bloque hispanoamericano.
La mayoría de los especialistas suele situar el inicio de este fenómeno centrado en el género novelístico, con obras que estuvieron no sólo un gran reconocimiento crítico sino también un elevado número de lectores en junio de 1963, con la publicación de la mítica y revolucionaria rayuela, del argentino J. Cortázar, que fue contemporánea de los primeros títulos significativos del peruano M. Vargas Llosa (La ciudad de los perros, 1963; La casa verde, 1966), del mexicano C. Fuentes( la muerte de Artemio Cruz, 1962; cambio de piel, 1967) y sobre todo el colombiano G. García Márquez, cuya novela Cien Años de Soledad ( 1967), consolidó el boom hasta el punto de convertirse en la obra más famosa, vendida y traducida de la lengua española, entre todas las posteriores del quijote.
Estos cuatro autores constituyeron el indiscutible grupo protagónico del acontecimiento editorial que se comenta, y que tuvo como principal virtud la de ayudar a difundir y apreciar en el ámbito internacional el hombre y la obra de otros autores hispanoamericanos que les habían precedido o que eran sus contemporáneos, e incluso de muchos otros que surgieron en los años inmediatamente posteriores, hasta finales de la década de los sesenta; fecha en la que puede situarse el final de este periodo expansivo de las literaturas hispánicas transatlánticas, en una Europa y unos Estados Unidos hasta entonces más bien indiferentes ante ellas.
En el primer grupo configurado por autores de la obra ya consolidada que el boom ayudó a poner en circulación a partir de la segunda mitad de los años sesenta, cabe mencionar a los argentinos J. L. Borges, E .Sábato, A. Bioy Casares; y M. Mujica Láinez, al uruguayo J. C. Onetti, al chileno J. Donoso, al peruano J. R. Ribeyro, al colombiano A. Mutis, al venezolano A. Uslar Pietri, al paraguayo A. R. Bastos; a los cubanos Infante, al guatemalteco M. A. Austrias y a los mexicanos J. Rulfo y J. J. Arreola.

                                                               Origen

Muchos dicen que surge como una caricaturización de la realidad. Pero otros afirman que el escritor busca manifestar su punto de vista de la realidad. También se dice que surgió por la misma necesidad de los escritores de mostrar algo innovador, algo que rompiera con todas las facetas, algo que le dejara crear su propio estilo, algo que le permitiera liberar y dar rienda suelta a su imaginación, alguna cosa que invitara a los lectores a retomar el gusto por la literatura.
Al hablar del boom nos referimos a un grupo de narradores que se da a conocer con una proyección internacional a partir de la publicación de sus obras en España, donde se instalaron, huyendo de los regímenes autoritarios.

                                           Características

                                               Realismo mágico

Los maravillados escritos de los Cronistas de Indias y su sentido de estar en otro mundo conquistando tierras que sólo en su fantasía poblada de libros de caballerías podían hallar paralelo se convirtió de hecho en los pueblos hispanoamericanos en una señal de identidad cultural de la que derivó una nueva corriente estética como el Realismo Mágico o, según concibe Alejo Carpentier, lo Real Maravilloso.
La narrativa describe cosas irreales como si fueran reales y cotidianas y las cosas cotidianas como si fuesen irreales; se renueva el lenguaje y las técnicas narrativas y las historias, que pueden estar basadas en sucesos de la vida real, incorporan elementos extraños, fantásticos o legendarios, pueblos mitificados, espacios y lugares fruto de la especulación y personajes que, como pueden existir, también pueden ser irreales o fruto híbrido y mestizo entre lo verdadero, lo imaginario y lo inexistente, que hace difícil separarlos.
Al comparar una novela que fue escrita antes del periodo del boom, con otra que fue hecha durante esta transición literaria, se repara en que la historia que fue escrita antes del Boom Latinoamericano nos muestra una realidad plana y sombría, una realidad normal y verdadera, una realidad existente, mientras que la novela escrita después del Boom Latinoamericano muestra muchas facetas de un mismo lugar, de un mismo personaje o del tiempo que recrean la realidad, es decir, se rompe todas las barreras entre lo fantástico y lo habitual y convierte esta mezcla en una nueva realidad, que es perfecta para poder dejar que su inspiración fluya, circule y deje salir las mejores ideas.
Muchas novelas que corresponden a la época del Boom latinoamericano, no tienen orden cronológico de los sucesos que ocurren en él, por ejemplo, normalmente una novela comenzaría en aquel momento en que los protagonistas se conocen, y terminaría cuando después de muchos problemas y ajetreos, se casan; en este tipo de novelas no, puede empezar cuando contrajeron matrimonio y terminar, cuando la novia, después de enterarse de la infidelidad de su prometido con su mejor amiga, intenta suicidarse y él la salva, con lo cual ella quedó nuevamente enamorada de él y acondicionan todo para el día de su matrimonio.


Leer más: http://www.monografias.com/trabajos75/analisi-literario-novela-gringo-viejo/analisi-literario-novela-gringo-viejo2.shtml#ixzz32UZj7Gse
       

NOVELA CONTEMPORANEA




       Esta es la historia de Catalina desde sus años de inocencia y el descubrimiento del primer amor en el general Andrés Ascencio, pasando por la transformación en una mujer madura, más bien incrédula de las apariencias que le rodean y des-enamorada, hasta su liberación personal primero por medio de la pasión que conoce con Carlos Vives y luego por medio de la muerte de Ascencio. De la iniciación en los “sentimientos” al despecho por los “resentimientos”.
Arráncame la Vida es la primera novela de Mastretta, quien en adelante centrará la mayor parte de sus escritos en personajes femeninos.  Ambientada en la violencia política de la primera mitad del Siglo XX en México, e inspirada en Maximino Ávila Camacho (Andrés Ascencio), la novela es un muestrario de la posición de la mujer en la sociedad del momento: mujeres preparadas para conseguir buen marido (o buen amante) que sea capaz de mantenerlas por el resto de la vida a cambio de la gerencia del hogar, la cocina, la vida social y los hijos. No se les permitían libertades ni tenían derecho a opinar o proponer en materia de negocios o política.
Catalina es un personaje “medio” por el cual la autora  se permite la crítica de dicha organización social, que con diferentes matices, trasciende hasta nuestros días.  Ella narra su propia historia, casi como una reflexión íntima, como cuando se refiere a la infidelidad: (p.164) “Me volví infiel mucho antes de tocar a Carlos Vives. (…) Nunca quise así a Andrés, nunca pasé las horas tratando de recordar el exacto tamaño de sus manos ni deseando con todo el cuerpo siquiera verlo aparecer. (…) Nunca hice con tanta libertad todo lo que quise hacer como en esos días, y nunca sentí con tanta fuerza que todo lo que hacía era inútil, tonto y no deseado. Porque de todo lo que tuve y quise lo único que hubiera querido era a Carlos Vives a media tarde”.  Sin embargo, Catalina no es una heroína desde el punto de vista de la justicia social (que pudo serlo), ni tampoco la heroína de las mujeres de su tiempo… ella es la heroína únicamente de si misma, pues por su propio entendimiento va desarrollando su personalidad, rebelde desde el principio, para afianzarse ante el poder que ejerce el marido sobre ella, su casa y los hijos y finalmente, liberarse del yugo por su propia mano.
La historia es abundante en la descripción de las pasiones y de los diversos tipos de relación de poder entre hombres y mujeres y también entre los hombres entre sí.  Hay encuentros apasionados como los protagonizados por Catalina con Andrés y con Carlos. Además, es también abundante en la descripción de los ambientes físicos, la moda de la época, los escenarios y hasta la comida.  Un conjunto de narración y descripción que conforma una obra de lectura sin complicaciones de estilo ni de estructuras de tiempo no lineales.
Pero Mastretta introduce a su narración un elemento clave en esta novela, determinado ya en el título: el bolero y el tango. Esa expresión musical que no es otra cosa que la pura expresión de las pasiones más profundas: del desamor, de la rabia, del amor no correspondido, de las pasiones efímeras. La música se va introduciendo en la novela lentamente, hasta convertirse en un punto central la noche en que ya es evidente para todos los involucrados que Catalina ya no ama a Ascencio, sino que se muere por Vives, que Vives está jugándose la vida enfrentando a Ascencio y que Ascencio no va a dar su brazo a torcer. Todo aderezado por la voz de Toña la Negra y con el punto final de Catalina cantando precisamente Arráncame la Vida, (tango de Agustín Lara).
Y Andrés se la arranca: Catalina entiende que la muerte de Vives fue ordenada directamente por Andrés y de ahí en adelante vemos a una Catalina más testigo que protagonista y con una actitud un tanto más indiferente ante las decisiones de Ascencio. Con esa misma actitud, reflexiva y lenta, prepara cada día el té “medicinal” que finalmente terminará con la vida de Ascencio y la dejará libre para ejercer el estado ideal de la mujer (la viudez): “Divertida con mi futuro, casi feliz”.




















"Arráncame la vida" de la escritora mexicana Ángeles Mastretta.
Uno de los aspectos que la novela contemporánea gusta de presentar en sus líneas es la vida cotidiana de las personas de todos los estratos sociales. Ángeles Mastretta (Puebla 1949 – ) es una escritora mexicana reconocida internacionalmente por presentar retratos de este tipo en sus obras, entre las que encontramos novelas, ensayos y poemas, cada uno con un alma distinta que retrata escenas fundamentales de la vida de un país: México. La poblana se da a conocer de manera mundial con su primera novela –y segunda obra publicada, siendo la primera el libro de poemas La pájara pinta (1978) – Arráncame la vida en 1985, obra con la que consigue obtener el Premio Mazatlán para posteriormente ser traducida a once idiomas, cautivando un gran público, principalmente femenino.
En Arráncame la vida se capta la vida de una muchachita de pueblo a quien la vida y los contactos hechos en ella la transfieren de su hogar en el campo a su mansión en la capital en compañía de su marido, un político mexicano empecinado con obtener el poder, a cualquier precio. Más que una historia de poder y estrategia políticas, ésta es una historia de ambición y descubrimiento personal, mostrando en sus 25 capítulos la travesía de Catalina Ascencio desde la comodidad de su hogar paternal hasta los vestigios de su vida de lucha intensa al lado de un hombre quien se encarga de convertir todo lo que alguna vez hubo de inocencia en la protagonista en astucia y complejidades.La obra de Mastretta es en general catalogada de feminista por la crítica nacional e internacional, y, como señalado anteriormente, goza de un lugar bien merecido en el corazón de las lectoras mujeres. En Arráncame la vida se exaltan las ansias de toda mujer por buscar igualdad frente a su contraparte masculina, mostrando los estragos que una educación altamente conservadora puede llegar a causar en los espíritus libres. Educada en la espera del amor perfecto, en la búsqueda de la felicidad al lado de un hombre y en la plena confianza de sus protectores, la mujer poblana retratada en esta fábula del México post revolucionario se lleva una gran decepción al percatarse de que la vida no es como en lo cuentos de hadas, que su hombre fuerte y gallardo no es más que un malandrín mal viviente quien para ascender (tal y como su nombre lo indica) se vale de las espaldas de los demás, haciendo caso omiso de todo el mal que causa a quienes lo rodean.





LITERATURA III




                                      CUENTOS  LATINOAMERICANOS

                       El clis de sol

             Manuel González Magón, Costa Rica 1866-1936



No es cuento, es una historia que sale de mi pluma como ha ido brotando de los labios de ñor Cornelio Cacheda, que es un buen amigo de tantos como tengo por esos campos de Dios. Me la refirió hará cinco meses, y tanto me sorprendió la maravilla el no comunicarla para que los sabios y los observadores estudien el caso con el detenimiento que se merece.
Podría tal vez entrar en un análisis serio del asunto, pero me reservo para cuando haya oído las opiniones de mis lectores. Va, pues, monda y lironda, la consabida maravilla.
Nor Cornelio vino a verme y trajo consigo un par de niñas de dos años y medio de edad, como nacidas de una sola "camada" como él dice, llamadas María de los Dolores y María del Pilar, ambas rubias como una espiga, blancas y rosadas como durazno maduro y lindas como si fueran "imágenes", según la expresión de ñor Cornelio. Contrastaban la belleza infantil de las gemelas con la sincera incorrección de los rasgos fisionómicos de ñor Cornelio, feo si los hay, moreno subido y tosco hasta lo sucio de las uñas y lo rajado de los talones. Naturalmente se me ocurrió en el acto preguntarle por el progenitor feliz de aquel par de boquirrubias. El viejo se chilló de orgullo, retorció la jetaza de pejibaye rayado, se limpió las babas con el revés de la peluda mano y contestó:
-¡Pos yo soy el tata, más que sea feo el decilo! No se parecen a yo, pero es que la mama no es tan pior, y pal gran poder de mi Dios no hay nada imposible.
-Pero dígame, ñor Cornelio, ¿su mujer es rubia, o alguno de los abuelos era así como las chiquitas?
-No, señor; en toda la familia no ha habido ninguno gato ni canelo; todos hemos sido acholaos.
-Y entonces, ¿cómo se explica usted que las niñas hayan nacido con ese pelo y esos colores?
El viejo soltó una estrepitosa carcajada, se enjarró y me lanzó una mirada de soberano desdén.
-¿De qué se ríe, ñor Cornelio?
-¿Pos no había de rirme, don Magón, cuando veo que un probe inorante como yo, un campiruso pion, sabe más que un hombre como usté que todos dicen qu'es tan sabido, tan leído y que hasta hace leyes onde el Presidente con los menistros?
-A ver, explíqueme eso.
-Hora verá lo que jue.
Nor Cornelio sacó de las alforjas un buen pedazo de sobado, dio un trozo a cada chiquilla, arrimó un taburete, en el que se dejó caer satisfecho de su próximo triunfo, se sonó estrepitosamente las narices, tapando cada una de las ventanas con el índice respectivo, restregó con la planta de la pataza derecha limpiando el piso, se enjugó con el revés de la chaqueta y principió su explicación en estos términos:
-Usté sabe que hora en marzo hizo tres años que hubo un clis de sol en que se oscureció el sol en todo el medio; bueno, pues, como unos veinte días antes Lina, mi mujer, salió habelitada de esas chiquillas. Dende ese entonces le cogió un desasosiego tan grande que aquello era cajeta: no había cómo atajala, se salía de la casa de día y de noche, siempre ispiando pal cielo; se iba al solar, a la quebrada, al charralillo del cerco, y siempre con aquel capricho y aquel mal que no había descanso ni más remedio que dejala a gusto. Ella había sido siempre muy antojada en todos los partos. Vea, cuando nació el mayor jue lo mesmo; con que una noche me dispertó tarde de la noche y m'hizo ir a buscarle cojoyos de cirgüelo macho. Pior era que juera a nacer la criatura con la boca abierta. Le truje los cojoyos; endespués otros antojos, pero nunca la llegué a ver tan desasosegada como con estas chiquitas. Pos hora verá, como l'iba diciendo, le cogió por ver pal cielo día y noche, y el día del clis de sol, qu'estaba yo en la montaña apiando un palo pa un eleje, es qu'estuvo ispiando el sol en el breñalillo del cerco dende buena mañana.
Pa no cansalo con el cuento, así siguió hasta que nacieron las muchachitas estas. No le niego que a yo se m'hizo cuesta arriba el velas tan canelas y tan gatas, pero dende entonces parece que hubieran traído la bendición de Dios. La mestra me las quiere y les cuece la ropa, el Político les da sus cincos, el Cura me las pide pa paralas con naguas de puros linoses y antejuelas en el altar pal Corpus y, pa los días de la Semana Santa, las sacan en la procesión arrimadas al Nazareno y al Santo Sepulcro; pa la Nochebuena las mudan con muy bonitos vestidos y las ponen en el portal junto a las Tres Divinas. Y todos los costos son de bolsa de los mantenedores, y siempre les dan su medio escudo, gu bien su papel de a peso gu otra buena regalía. ¡Bendito sea mi Dios que las jue a sacar pa su servicio de un tata tan feo como yo...! Lina hasta que está culeca con sus chiquillas, y dionde que aguanta que no se las alabancén. Ya ha tenido sus buenos pleitos con curtidas del vecindario por las malvadas gatas.
Interrumpí a ñor Cornelio temeroso de que el panegírico no tuviera fin, y lo hice volver al carril abandonado.
-Bien, ¿pero idiái?
-¿Idiái qué? ¿Pos no ve que jue por haber ispiao la mama el clis de sol por lo que son canelas? ¿Usté no sabía eso?
-No lo sabía, y me sorprende que usted lo hubiera adivinado sin tener ninguna instrucción.
-Pa qué engañalo, don Magón. Yo no juí el que adevinó el busiles. ¿Usté conoce a un mestro italiano que hizo la torre de la iglesia de la villa: un hombre gato, pelo colorao, muy blanco y muy macizo que come en casa dende hace cuatro años?
-No, ñor Cornelio.
-Pos él jue el que m'explicó la cosa del clis de sol.




 

lunes, 5 de mayo de 2014

CREACIONISMO




     

                           CREACIONISMO

El Creacionismo literario es un movimiento poético de vanguardia en el cual se observan influencias del Cubismo, el Futurismo y el Dadaísmo. Tiene ciertas afinidades con el Ultraísmo ya que tienen raíces comunes.
Características del Creacionismo literario:
1) Se manifiesta como un aspecto de la poesía hispanoamericana de vanguardia.
2) Hace la distinción entre literatura, creación libre, sin compromisos con la realidad.
3) Se propone una realidad nueva,desprendida de toda realidad fuera de la suya propia.
4) Uso de la palabra como elemento esencial en las creaciones.
5) Uso de los recursos estilísticos vanguardistas: eliminación de los nexos gramaticales, la puntuación, entre otras.
6) Los versos se disponen de manera peculiar
Se inició en 1916 en París por el poeta chileno Vicente Huidobro y con el francés Reverdy. Huidobro (1893-1941) es una figura clave en la renovación de la poesía hispanoamericana. 

       
Geómetra es lo absoluto, el arte va ahora a fundar comarcas, comarcas que sólo participarán del universo tradicional por su único recuerdo básico, comarcas en cierta forma registradas bajo una rúbrica de autor; y estas comarcas originales donde la hora será dada por los latidos del corazón del poeta, donde el vapor estará constituido por su aliento, donde las tempestades y las primaveras serán sus alegrías y sus penas, donde la atmósfera será el resultado de su fluido, donde las ondas expresarán su emoción, donde las fuerzas serán los músculos de su energía, y de las energías subyugadas, estas comarcas, digo, el poeta en un patético parto las amoblará con la población espontánea, con sus tipos personales.
La ciencia propiamente dicha nada tendrá que pretender de esos milagros, al declararse súbitamente la poesía ciencia en sí, ciencia de las ciencias, capaz de bastarse, en posesión de reglas caprichosas, que se diferenciarán de un poeta a otro, a pesar de provenir de una ley primordial, la ley de los dioses.
El poema creacionista se caracteriza por ser un objeto autónomo, “creación absoluta”. El poeta creacionista cultiva el juego de azar de las palabras y una imagen que no se basa en la comparación entre dos realidades. A través del término “Creacionismo” se quiere dejar patente que la obra literaria es totalmente autónoma del mundo. El poeta debe dejar ya de cantar a la naturaleza; lo que tiene que hacer es imitar a la naturaleza, eliminar todo lo descriptivo o anecdótico. Según Huidobro un poeta creacionista “hace un poema como la naturaleza hace un árbol”.
El Creacionismo se introdujo en España en 1918 y se recibió con gran entusiasmo.En 1918 el poeta chileno Vicente Huidobro llega a España tras su estancia en París. A partir de su actividad y capacidad de influencia sobre un pequeño grupo de artistas partícipes de tertulias vanguardistas, el movimiento se va a conectar con los aires europeos que circulaban por París. La influencia de Huidobro junto a la actividad de Ramón Gómez de la Serna marcarán el nacimiento de las jóvenes generaciones poéticas que pretenden romper con el arte anterior.
Los principales representantes del Creacionismo literario español fueron Juan Larrea, luego surrealista, y sobre todo, Gerardo Diego.
  • Traducción de Barullo
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REALISMO




                                                         REALISMO  MÁGICO

La noción de realismo mágico fue empleada por primera vez por el crítico alemán especializado en arte Franz Roh, quien ideó esa expresión para referirse a una pintura que reflejaba una realidad modificada.
Sin embargo, el concepto ganó mayor trascendencia cuando el venezolano Arturo Uslar Pietri lo utilizó para describir la obra de ciertos autores de origen latinoamericano. Desde entonces, se considera que el realismo mágico es un género literario de amplio alcance artístico que tuvo su auge a mitad del siglo XX.
Entre las principales características que suelen aparecer dentro de las novelas del realismo mágico, se encuentra el contenido con elementos fantásticos o mágicos que son percibidos como normales por los personajes. Por otra parte, se destaca la presencia de lo sensorial como parte de la percepción de la realidad.

El realismo mágico también abarca los mitos y las leyendas, que pueden ser presentados por múltiples narradores (con lo que combinan la primera, segunda y tercera persona).
No se puede hablar de literatura latinoamericana sin nombrar al realismo mágico, porque desde el Boom Latinoamericano hasta nuestros días, ella se ha nutrido de elementos pertenecientes a la fantasía. Sin embargo es necesario aclarar que no es lo mismo hablar de fantasía que de realismo mágico, porque para que una obra pueda ser contenida en este último no debe ser exclusivamente fantástica, sino contener elementos de fantasía en una historia realista, donde dichos elementos sean tomados como naturales por los personajes.
Los textos que pertenecen al realismo mágico reúnen unas condiciones que los vuelven característicos.
*Posee una temática con características realistas pero que posee elementos irreales que tienen que ver con la memoria latinoamericana, la búsqueda de la identidad y la sensibilidad.
*Un espacio particular, mínimo donde se desarrollan todas las acciones que posee una atmósfera de intimidad donde se desenvuelven las figuras que le dan vida a la historia.
*Personajes un poco “locos”, con una visión casi onírica de la vida y que planifican y realizan viajes de tiempo y espacio sin moverse del lugar. Estados de trance que les permite vivir intensos acontecimientos y resolver conflictos que cargan desde la infancia. Son seres que siempre se encuentran a la vanguardia de los acontecimientos políticos y sociales de su época.
*El tiempo se percibe en este marco como cíclico o aparece distorsionado, para que pueda repetirse el presente o resulte similar al pasado. En cuanto a los escenarios, suelen estar relacionados con la realidad latinoamericana, por lo que aparecen la pobreza y la marginalidad social.
Entre los principales exponentes del realismo mágico, se encuentran dos autores que fueron galardonados con el Premio Nobel de Literatura: el colombiano Gabriel García Márquez y guatemalteco Miguel Ángel Asturias.
El realismo mágico fue la respuesta ideal para los autores que, viviendo en países donde la dictadura y la censura corrompían todos los ámbitos de la sociedad, pudieron expresarse fluidamente, permitiendo a través de la fantasía explicar aquellos elementos de la realidad que con las palabras exactas los habrían condenado a la muerte.
Cabe señalar que el principal libro del realismo mágico es “Cien años de soledad” de García Márquez, una obra que durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española fue elegida como la más sobresaliente del castellano después del siempre recordado “Don Quijote de la Mancha”.
Por último queremos dejar claro que al analizar una obra perteneciente a este género debemos tener presente que el objetivo principal del autor es conocer la verdad, instigar hasta dar con el origen de la vida o comprender determinadas cuestiones que hacen a la vida de sus personajes o la sociedad a la que pertenece; en esa búsqueda de la verdad aparecen elementos sobrenaturales, porque la superstición, el paisaje de los sueños y la fantasía forman parte de la realidad, enriquecen la cotidianidad y permiten que esta cobre un sentido de trascendencia.

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... con los elementos de originalidad que ofrece el Realismo MágicoUna 'Bibliothèque Pascal' húngara llena de realismo mágico

UNIDAD III

                                   LITERATURA   Y   CONTEMPORANEIDAD     II



                                                              EL  COSTUMBRISMO
El costumbrismo literario es la aplicación del movimiento artístico conocido como costumbrismo a las obras literarias. El costumbrismo literario consiste en reflejar los usos y costumbres sociales sin analizarlos ni interpretarlos, ya que de ese modo se entraría en el realismo literario, con el que se halla directamente relacionado. Así, se limita a la descripción, casi pictórica, de lo más externo de la vida cotidiana. Por lo general se da en prosa más que en verso, lo cual no quiere decir que sea privativo; el género teatral ha dado grandes obras costumbristas.
También se define como: Tendencia o género literario que se caracteriza por el retrato e interpretación de las costumbres y tipos del País. La descripción que resulta es conocida como "cuadro de costumbres" si retrata una escena típica, o "artículo de costumbres" si describe con tono humorístico y satírico algún aspecto de la vida.
El costumbrismo literario tuvo su apogeo, especialmente en la literatura española e inglesa, en el siglo XIX pero a lo largo de toda la historia de la literatura siempre se dio el incluir cuadros costumbristas dentro de obras de mayor sentido literario y de diferentes estilos.
Se tiende a hablar del costumbrismo referido sobre todo a autores a partir del siglo XIX, cuando la burguesía, tras el estallido romántico o incluso dentro de él, siente la melancolía de sus perdidos orígenes campesinos y ve que con la Revolución Industrial y el éxodo del campo a la ciudad ciertas costumbres y valores tradicionales empiezan a perderse o transformarse, pero también para diferenciarse y distinguirse claramente de ellas.
Características
El costumbrismo, a diferencia del Realismo, con el que se halla estrechamente relacionado, no realiza un análisis de esos usos y costumbres que relata y por tanto se queda en un mero retrato o reflejo sin opinión de dichas costumbres, motivo por el que a menudo se habla de cuadros costumbristas o de género para referirse a cualquiera de estas manifestaciones, no sólo a las pictóricas. Por otra parte, el género literario del libro de viajes se muestra, cuando no aparece analizado y crítico, sino meramente impresionista, la misma desviación superficial o defecto que cabe denominar Pintoresquismo.
Los cuadros de costumbres
Artículo principal: Cuadro de costumbres
Los cuadros de costumbres, llamados también artículos de costumbres son bocetos cortos en los que se pintan costumbres, usos, hábitos, tipos característicos o representativos de la sociedad, paisaje, diversiones y hasta animales, unas veces con el ánimo de divertir (cuadros amenos) y otras con marcada intención de crítica social y de indicar reformas con dimensión moralizadora.
El artículo de costumbre es uno de los géneros más ampliamente leídos en el Mundo Hispánico, al parecer porque interpretan raíces hondas de la raza y corresponden al gusto por estos estudios de la realidad circundante. Son características de los cuadros de costumbres: acendrado localismo en sus tipos y lengua; color local, énfasis en el enfoque de los pintoresco y representativo; popularismo; sátira y crítica social, con intención de reforma; infiltración del tema político-social; reproducción casi fotográfica de la realidad con escenas a veces muy crudas y vocabulario rudo y hasta grosero; colorido, plasticidad. Constituye el costumbrismo el punto de partida para el realismo y el naturalismo que vendrían después. El cuadro costumbrista nació indisolublemente ligado al periodismo, quizás por su carácter popular y su anhelo de resaltar costumbres contemporáneas.
La novela costumbrista
En parte, la novela costumbrista que tuvo numerosos cultores, debe considerarse como la hermana mayor del cuadro de costumbres, que tanta difusión alcanza en la época de apogeo. Aunque en realidad lo que hacía por lo común la novela costumbrista era disponer como fondo una sucesión de escenas populares, de acentuado color local, a las cuales estaba íntimamente ligada la trama de la obra.
A su vez, conviene declarar que ciertos contactos entre la novela social y la novela costumbrista se rompen al considerar que la segunda acentúa en particular lo local, lo pintoresco que trata de justificarse precisamente por eso, en su carácter propio, distintivo, fuera de alegatos o choques de capas sociales.
El costumbrismo literario en Europa
Es curioso comprobar que en países con una gran tradición de novela realista no se ha dedicado atención crítica a sus escritores costumbristas, mientras que sí la han dedicado a los de otros países.
Costumbrismo en la literatura inglesa
En Inglaterra fueron escritores costumbristas Richard Steele (1672-1729), que publicó su revista costumbrista The Tatler, y Joseph Addison (1672-1719), quien en unión del anterior fundó The Spectator, una publicación de las más influyentes en cuanto al costumbrismo europeo se refiere; no en vano ambos han sido considerados los fundadores del costumbrismo o los inventores de lo que ellos mismos denominan Essay or sketch of manners.
Costumbrismo literario en Francia
La literatura francesa, tras las traducciones de Pierre de Marivaux (1688-1763) y los ensayos de Louis Sébastien Mercier (1740-1814), tiene como un representante del género costumbrista al abate Étienne de Jouy (1764 - 1846), cuya obra, que influyó notablemente la del costumbrista español Mariano José de Larra, apareció en la Gazette de France entre los años 1811 y 1817. Así mismo está Paul-Louis Courier (1772-1825), menos conocido entre los españoles pero tan importante como Jouy.
Costumbrismo literario en España
Una de las características del arte español, especialmente en su literatura, es su tendencia al Realismo, que empieza a perfilarse ya incluso en el primer texto escrito conservado de su literatura narrativa, el Cantar de Mio Cid, y se prolonga a través del elemento popular que impregna el Libro de Buen Amor, La Celestina, el Lazarillo o el mismo Don Quijote.
Como uno de los elementos que constituyen este complejo rasgo, el costumbrismo empieza a desarrollarse en España sobre todo en el siglo XVII a causa de las directrices popularizantes que vienen desde el Concilio de Trento y la Contrarreforma y el cierre de fronteras culturales decretado por Felipe II. Vemos así a pintores como Caravaggio tomar como modelos a personas y ambientes populares nada presuntuosos que permiten al pueblo identificarse con un tipo de religiosidad más cercana. Vemos tipos populares en cuadros de Diego Velázquez y Bartolomé Esteban Murillo, y el costumbrismo se convierte en uno de los elementos que forman géneros literarios satíricos como la novela picaresca y cómicos como el entremés; se considera, por lo general, que son Juan de Zabaleta, Francisco Santos, Antonio Liñán y Verdugo y Bautista Remiro de Navarra los primeros escritores barrocos costumbristas que se especializaron en este tipo de temas.
El entremés se transforma en sainete en el siglo XVIII, con autores tan importantes como Ramón de la Cruz, especializado en un cierto madrileñismo, y Juan Ignacio González del Castillo, quien reproduce tipos y costumbres gaditanas. En el setecientos algunos pintores empiezan a fijarse en costumbres y tipos populares a través de modas como el majismo, y Francisco de Goya en sus cartones para tapices o en sus grabados sobre tauromaquia y la familia Bécquer, con sus escenas populares sevillanas, llegan a crear toda una escuela de pintura consagrada a las costumbres andaluzas, formada por José Domínguez Bécquer (1805–1841), padre del famoso poeta y del pintor Valeriano Bécquer (1833–1870), cuyo primo fue también pintor costumbrista: Joaquín Domínguez Bécquer (1817–1879). Por otra parte en los ambientes culturales se contraponía al cosmopolitismo y el afrancesamiento de la Ilustración el Casticismo, una tendencia a fijar un patrón nacional, natural y popular para el estilo literario con fundamento en la tradición autóctona.
En el siglo XIX ese elemento adquiere independencia por medio del elemento subjetivo que impregna el Romanticismo, haciendo que se renueve el interés por la identidad colectiva o volkgeist (carácter nacional o popular) por medio del Nacionalismo y el Regionalismo, plasmándose en géneros a propósito como el artículo o cuadro de costumbres, cultivado en la prensa y luego recogido en colecciones individuales o colectivas por autores como Sebastián Miñano y Bedoya, Mariano José de Larra, Ramón de Mesonero Romanos y Serafín Estébanez Calderón, entre muchos otros, y la novela de costumbres, pero también en el teatro a través del género chico, y aparece como elemento no despreciable en las novelas del Realismo (Fernán Caballero, José María de Pereda, Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán y Juan Valera. En el Naturalismo destaca por sus novelas de ambientación valenciana Vicente Blasco Ibáñez, quien halla correlato en las vistosas y deslumbrantes pinturas valencianas de Joaquín Sorolla. Otro género literario, el libro de viajes, cultivado tanto por autores nacionales como extranjeros, es también hijo de la curiosidad que siente la época por todo lo relacionado con las costumbres pintorescas,
El costumbrismo invade la zarzuela decimonónica y un cierto tipo de teatro por horas heredero del entremés. La nacida ciencia del folklore, que estudia de forma científica las tradiciones populares, se ocupa en recopilar, clasificar y estudiar lírica tradicional, Cuentos, coplas, música, juegos, supersticiones y creencias, refranes, artesanía, gastronomía, ceremonias, ritos, Tradiciones populares, fiestas, leyendas, canciones, bailes y romances vulgares, materia en la que destacan algunos eruditos como Agustín Durán, Antonio Machado Álvarez, Francisco Rodríguez Marín, Eusebio Vasco y muchos otros. En la literatura este interés por la literatura popular se vierte a través del llamado Neopopularismo de los siglos XIX y XX. En el siglo XIX se llega a escribir literatura seria en dialectos como el extremeño (José María Gabriel y Galán, Luis Chamizo), asturiano o incluso el murciano.
Ya en el siglo XX destacan por sus comedias costumbristas andaluzas los hermanos Quintero y por sus piezas madrileñas Carlos Arniches; el elemento costumbrista aparece como primordial en el pintor y escritor expresionista José Gutiérrez Solana, uno de los pocos escritores costumbristas que no ensalza lo popular y se muestra crudamente crítico en, por ejemplo, su La España negra (1920), contra las pinturas complacientes de Julio Romero de Torres (sin embargo, de fondos expresionistas) o más equilibradas de Ignacio Zuloaga; sin embargo, a partir de la Guerra Civil, este costumbrismo involuciona identificándose con el superficial y acrítico pintoresquismo de los viajeros europeos a España del siglo XIX y con un empobrecedor reduccionismo andalucista que venía bien a la necesidad económica de fomentar el Turismo, especialmente en el cine, donde se llegó a denominar este tipo de productos como españoladas. Se salvan, sin embargo, algunos autores de preguerra y de posguerra, que siguen la tradición dedimonónica del cuadro de costumbres, un grupo de los cuales, encabezado por Ramón Gómez de la Serna (Elucidario de Madrid, El Rastro) gira en torno al llamado madrileñismo, como Eusebio Blasco (1844-1903), Pedro de Répide (1882-1947), Emiliano Ramírez Ángel (1883-1928), Luis Bello o, ya en la posguerra, Federico Carlos Sainz de Robles. En cuanto al andalucismo, la caudalosa vena decimonónica se renueva con escritores como José Nogales (1860-1908), Salvador Rueda (1857-1933), Arturo Reyes (1864-1913) y otros. Más valor y tintes sombríos posee el costumbrismo de la llamada Generación del 98, que busca en sus viajes la España real frente a la España oficial: Miguel de Unamuno escribe De mi país (1903), Pío Baroja su Vitrina pintoresca (1935), acogiendo en sus trilogías vascas costumbres de esa comarca, al igual que en sus aguafuertes y literatura su hermano Ricardo Baroja; Azorín se asoma al paisaje castellano y andaluz (Los pueblos, Alma española, Madrid. Guía sentimental...). Posteriormente, sólo parecen haber contado con el elemento costumbrista autores como Camilo José Cela, creador de un nuevo tipo de cuadro de costumbres, el esbozo carpetovetónico, cercano al esperpento, y autores como Francisco Candel, Ramón Ayerra o Francisco Umbral, autor este último de un cierto tipo de costumbrismo antiburgués de esplendoroso estilo.
Costumbrismo literario en Hispanoamérica
La novela costumbrista tuvo especial resonancia en algunos países. Así, en México o en Colombia, donde el costumbrismo se inserta también en el campo de otras novelas, no específicamente costumbristas. Por ejemplo, es notorio el peso que elementos de esta naturaleza tienen en una novela sentimental como María (novela), de Jorge Isaac. Es evidente que el costumbrismo no se superpone aquí al eje fundamental de relato, pero es indudable también que—aún sin fusionarse—lo sentimos (y evocamos) como un elemento imprescindible del relato: fondo vivo y tema secundario que sirve a menudo de necesaria, aquíetadora alternancia a la historia sentimental. También, punto de referencia, ámbito de hombre y circunstancia en que la novela nace.
En general, el costumbrismo suele hallarse como ingrediente en gran parte de las novelas hispanoamericanas de todo tipo, de la misma manera que suele hallarse el paisaje americano. Así como a veces recurrían a épocas y tierras lejanas, en ansías de evasión, otras veces gustaban de lo cercano y cotidiano, que—entonces, sobre todo—despuntaba primicias inéditas. Era esta también una manera de ganar lectores y aún de dar "sello" americano a las novelas. Por una parte, realidad conocida (para el lector de estas tierras), y, por otra, diferenciación frente a obras más famosas que venían del otro lado del Atlántico.
Naturalmente, resultaba común que la obra costumbrista americana, en su afán de reflejar de la manera más fiel posible una realidad, abundara en localismos. De ahí también las notas y explicaciones en textos que aspiran a ganar lectores lejanos.